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Que quién soy y que qué hago con una cámara de fotos…

Buena pregunta…  “¿De dónde venimos?, ¿adónde vamos?, ¿para qué sirve una cámara de fotos?…” Siento ser tan irónico, pero que es que tengo un mosqueo descomunal. Resulta que esta tarde me ha dado por escaparme al monte, a la zona del pantano del Dañador, para ver la berrea. Si, esos animalitos tan monos que ahora, al llegar las primeras lluvias tras el mes de septiembre, se ponen burros totales y montan su cortejo habitual consistente en dar berridos a diestro y siniestro para llamar la atención de las “damas cabras” con el fin de “montárselas”.

Sin embargo, lo que más me ha extrañado ha sido, nada más llegar, ver a lo lejos cómo bajaba una cabra echando chispas monte abajo, como alma que lleva el diablo. El caso es que me ha venido fenomenal, porque al llegar abajo del todo ha parado y he podido sacarle una m… de foto que al final no ha salido ni bien.

¿Que por qué bajaba la cabra monte abajo pa matarse? Lo he descubierto poco después, cuando desde lo lejos (más de 600 metros entre un monte y otro) he escuchado hablar por teléfono o por “walki talki” al guarda de la Agencia de Medio Ambiente. “Que sí… que no hace falta que vengáis… que parece que no está haciendo nada malo… Y el otro está allí sentado…” Un momento, un momento… “¿Haciendo nada malo?” Perdone usted, ¿está hablando de mí?…

Pues sí, el caso es que poco después de colgar el teléfono (cosa que no le hacía falta, porque estaba escuchando yo la conversación desde el otro lado del monte) se ha puesto a darme voces preguntándome que quién era y que qué hacía con una cámara de fotos. :(  Y me dice el gachón que él era el guarda de Medio Ambiente. ¡Ahhh! ¡Qué alivio! Yo pensaba ya para mis adentros que era un “espantacabras” cualquiera… O peor, que él tenía la berrea y me estaba cortejando con intención de… ¡¡¡öööÖÖÖööö!!!

Pues sí… Es usted un “espantacabras”, primo hermano del Yeti. Que no ha dejado bicho viviente a tres kilómetros a la redonda con las voces que daba. ¿Pero qué se puede hacer con una cámara de fotos en medio del monte, so listo? ¿Acaso estaba yo en un lugar que no fuese de acceso público? ¿Se pensaría el colega que soy un terrorista que quiere hacer volar en pedazos el pantano?… Lo siento, pero estoy indignado. Menos mal que, desde la lejanía no sabía quién era ese tío, porque me han dado ganas hasta de pisarle los callos de los pies. Este hombre ha hecho que perdiera el tiempo intentando ver animalitos que han salido echando chispas cuando lo han escuchado dar voces desde lo alto del monte.

Y ahora me pregunto yo: ¿Cómo la Agencia andaluza de Medio Ambiente contrata a ineptos de este tipo, que al fin y al cabo han interferido con su no-saber-estar en el rito de apareamiento de especies en (casi) peligro de extinción? ¿Es que ese hombre no ha visto “la conjunción entre naturaleza y persona” de Julie Andrews en “Sonrisas y lágrimas” cantando eso de “The hills are alive with the sound of music”?

Perdone usted, pero es que ME HA DADO EL DÍA.